La cobertura mediática de las violencias por razones de género requiere de un abordaje basado en los derechos humanos, la igualdad y la no discriminación. Las decisiones editoriales, los enfoques narrativos, el lenguaje utilizado y la selección de fuentes contribuyen a la construcción de sentidos sociales sobre esta problemática y favorecen la reproducción de estereotipos y prejuicios. Estas prácticas, a su vez, pueden generar desinformación y vulnerar los derechos de las víctimas, sus familias y su entorno.
En un contexto en el que se han visto reducidos o limitados algunos espacios institucionales especializados en la promoción de buenas prácticas comunicacionales, resulta especialmente relevante fortalecer herramientas y criterios que contribuyan a un abordaje responsable de estas temáticas.
Las siguientes recomendaciones buscan aportar criterios para la producción y difusión de contenidos periodísticos y comunicacionales sobre las violencias por razones de género.
1. Enmarcar la violencia de género como problema estructural, no como hecho aislado Los femicidios, travesticidios, transfemicidios y otras formas de violencia de género no deben ser comprendidos como episodios privados, aislados o excepcionales. Forman parte de una problemática social vinculada con desigualdades de género, relaciones de poder y patrones socioculturales que reproducen distintas formas de violencia. Por ello, se recomienda contextualizar los hechos y evitar explicaciones que reduzcan el fenómeno a características individuales de quien ejerce la violencia o a conductas de la víctima. Asimismo, resulta necesario evitar interpretaciones que justifiquen, relativizan o minimicen la responsabilidad de quien ejerce la violencia, así como aquellas que atribuyan responsabilidad a la persona afectada.
2. Reconocer los distintos tipos y modalidades de violencia La violencia por razones de género no se limita a agresiones físicas o sexuales. Comprende también formas de violencia psicológica, económica y patrimonial, simbólica, política y digital. Asimismo, puede manifestarse en distintos ámbitos, entre los cuales se distinguen la violencia doméstica, institucional, laboral, mediática, obstétrica, y aquella que vulnera la libertad reproductiva.
Todas estas definiciones se encuentran contempladas en la Ley Nacional N° 26.485 de Protección Integral para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las Mujeres . Por lo tanto, otorgarle visibilidad en la agenda mediática contribuye a desnaturalizarlas. 1 Congreso de la Nación Argentina (2009). Ley 26.485: Protección integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres en los ámbitos en que desarrollen sus relaciones interpersonales.
3. Utilizar un lenguaje preciso y respetuoso El lenguaje empleado en las coberturas mediáticas influye en la forma en que la sociedad comprende e interpreta las violencias por razones de género. Por ello, se recomienda emplear terminología precisa y acorde con los marcos normativos vigentes. El uso de categorías como femicidio, travesticidio o transfemicidio permite reconocer las particularidades de estos hechos y evitar expresiones que los minimicen o distorsionen, tales como “crimen pasional”, “tragedia”, “exceso de
celos”, entre otras. Asimismo, corresponde respetar siempre la identidad de género autopercibida y utilizar denominaciones que reconozcan a quienes atraviesan situaciones de violencia como sujetos de derechos.
4. Preservar la dignidad y la privacidad de las personas involucradas La cobertura de situaciones de violencia por razones de género requiere especial cuidado respecto de la exposición de las personas afectadas. La difusión de nombres, imágenes, audios, videos, domicilios u otros datos identificatorios, puede profundizar los daños ocasionados, afectar investigaciones judiciales o comprometer la seguridad de víctimas, familiares, testigos y personas allegadas.
5. Evitar el sensacionalismo y la espectacularización La cobertura de las violencias por razones de género debe priorizar el valor informativo y el enfoque de derechos. Las recreaciones dramáticas, la reiteración de imágenes, la musicalización de impacto, la difusión de detalles morbosos o la descripción minuciosa de los hechos pueden desplazar la atención hacia aspectos sensacionalistas y afectar a las personas involucradas. Una comunicación responsable debe informar con rigurosidad, generar conciencia y promover la reflexión sin recurrir a recursos que espectacularicen la violencia.
6. Centrar la cobertura en los hechos y las responsabilidades La cobertura periodística debe evitar enfoques centrados en aspectos de la vida privada de la víctima que puedan derivar en interpretaciones estigmatizantes o culpabilizadoras. Resulta más pertinente indagar sobre antecedentes de violencia, contextos de vulneración de derechos y responsabilidades individuales e institucionales vinculadas al hecho. Asimismo, se recomienda priorizar fuentes especializadas y evitar la reproducción de opiniones o testimonios que refuercen estereotipos o prejuicios de género.
7. Promover fuentes diversas y especializadas Una cobertura integral requiere la incorporación de fuentes diversas y especializadas, tales como profesionales de la salud, el trabajo social, el ámbito judicial, organismos públicos, organizaciones de la sociedad civil, organismos de derechos humanos y personas con conocimiento territorial. La inclusión de distintas perspectivas permite una comprensión más amplia del fenómeno y evita reducirlo exclusivamente a su dimensión policial o penal.
8. Incorporar información útil para la orientación y el acceso a derechos Las coberturas sobre violencias por razones de género también pueden constituir una oportunidad para acercar información relevante a quienes atraviesan estas situaciones o a su entorno. Por ello, se recomienda incluir canales de orientación, asistencia, denuncia y emergencia, contribuyendo al acceso a recursos institucionales y al fortalecimiento de las redes de apoyo.
9. Dar seguimiento a los casos respetando el proceso penal La cobertura de las violencias por razones de género no debería limitarse al momento de mayor repercusión pública. El seguimiento de los procesos judiciales, de las medidas adoptadas, de las respuestas institucionales y de las acciones orientadas a la reparación contribuye a una comprensión más integral de los casos. Al mismo tiempo, dicho seguimiento debe realizarse con respeto por las garantías del debido proceso. Se recomienda evitar presentar como culpable a una persona sin sentencia firme, difundir información que pueda interferir en investigaciones en curso o exponer a testigos, familiares, sobrevivientes y otras personas involucradas. El desafío consiste en sostener el interés público sin afectar derechos ni interferir en el accionar de la justicia.
10. Fortalecer la perspectiva de género en las organizaciones de comunicación La incorporación de la perspectiva de género en los medios de comunicación constituye una herramienta relevante para promover coberturas más inclusivas, respetuosas de los derechos humanos y libres de estereotipos.
Algunas acciones que pueden contribuir a este objetivo son:
- Promover la incorporación de áreas, referentes o editorías especializadas en género y diversidad.
- Impulsar instancias periódicas de capacitación y actualización para equipos periodísticos, de producción y de gestión.
- Considerar los lineamientos establecidos por la normativa vigente en materia de igualdad de género y diversidad en los medios de comunicación.
- Integrar la perspectiva de género de manera transversal en las distintas coberturas y agendas informativas, evitando su tratamiento exclusivo en contenidos específicamente vinculados a estas temáticas.
Recursos de orientación, asistencia y denuncia
En todo el país:
- Línea 144: Atención, contención e información para personas en situación de violencia de género, disponible las 24 horas.
- WhatsApp: Enviar HOLA al +54 9 11 2771-6463.
- Emergencias: Llamar al 911. En la provincia de Buenos Aires:
- WhatsApp y Telegram: +54 9 221 353 0500 o +54 9 221 508 5988 (solo por mensaje de texto)
Para realizar una denuncia:
- Cualquier comisaría debe recibir la denuncia sin exigir certificados previos.
- También se puede acudir a una Comisaría de la Mujer o a una Fiscalía Especializada.
- En la provincia de Buenos Aires, se encuentra disponible la aplicación del Ministerio de Seguridad “Seguridad Provincia”. Importante: Cualquier persona puede solicitar orientación, asesoramiento o realizar una denuncia. No es necesario que sea efectuado exclusivamente por quien atraviesa la situación de violencia.
Fuentes:
- Observatorio de la Discriminación en Radio y TV / ENACOM — Guía de Buenas Prácticas: Cobertura Mediática de Femicidios.